La competencia, organizada para promover el aprendizaje del idioma y la cultura china, combina pruebas de conocimiento lingüístico, oratoria y una presentación artística. Para Huertas también fue la continuación de un vínculo personal que empezó mucho antes.
Empezó a estudiar chino en la adolescencia, a los 14 años, casi por curiosidad.
No tenía una razón específica para empezar; simplemente quería probar algo nuevo. Con los años fui forjando una identidad ligada a este idioma y un profundo amor por su cultura y su gente.
En 2018 ya había obtenido un primer puesto en la competencia nacional para estudiantes de secundaria, experiencia que marcó su camino académico. Aquella instancia incluyó un viaje de inmersión cultural en Beijing y la provincia de Yunnan que, según cuenta, fue “un antes y un después”.
Actualmente cursa la Licenciatura en Estudios Internacionales e integra el grupo de investigación sobre Asia Oriental. Recientemente, realizó un semestre de intercambio en Beijing Foreign Studies University. Allí profundizó en el idioma y conoció de cerca la vida universitaria en el país.
La competencia internacional
La final del “Puente Chino” en China se desarrolló en varias etapas: una prueba escrita, un discurso sobre un atractivo turístico chino y una demostración artística.
Huertas eligió la poesía para su presentación. Recitó textos del poeta de la dinastía Tang Du Fu. “Lo que me gusta de la poesía china es cómo tanta riqueza lingüística puede ser compactada en pocas palabras”, señaló.

El concurso “Puente Chino” es una competencia internacional organizada por el Centro de Educación Lingüística y Cooperación de China, conocido como Hanban. Este certamen reúne a estudiantes de más de 130 países y se desarrolla en tres categorías: primaria, secundaria y universitaria. Para el estudiante, representar a Uruguay tuvo un significado especial.
El programa incluyó visitas a sitios históricos, universidades y actividades culturales. Uno de los momentos más recordados ocurrió en la Muralla China, cuando espontáneamente comenzaron a cantar y bailar estudiantes de distintos países.
La música, al igual que el idioma, tiene ese poder universal de unir a las personas.
Un aporte a su formación en ORT
Huertas considera que la experiencia es relevante para su futuro profesional. Desde su perspectiva, el conocimiento del idioma chino será cada vez más importante en las relaciones internacionales y en el ámbito de los negocios.
El concurso, además, le permitió ampliar su red de contactos global, con vínculos en países tan diversos como Mauricio, Vanuatu o Sierra Leona.
“Es una experiencia cultural invaluable y una herramienta que puede facilitar futuras conexiones profesionales”, concluyó.
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