“Recibir migrantes nos hace más democráticos”

El embajador Jorge Muiño
Fecha: 23/10/2018

Durante el siglo XIX y XX, Uruguay recibió de brazos abiertos a migrantes que vinieron al país en busca de nuevas oportunidades. Italianos, españoles, armenios, africanos… se integraron al país y enriquecieron su cultura.

En los últimos años, nuevos acentos, nuevas nacionalidades, nuevas culturas están emergiendo por las calles uruguayas. El proceso inmigratorio se repite, con similitudes y diferencias.

El embajador Jorge Muiño, director general para Asuntos Consulares y Vinculación, y presidente de la Junta Nacional de Migración, analizó la política migratoria del país y explicó qué desafíos se presentan.

Lo hizo durante la conferencia “La política migratoria actual y la asistencia y cooperación consular de la Cancillería uruguaya”, que se realizó el miércoles 10 de octubre de 2018, en el Hemiciclo del Campus Pocitos de la Universidad ORT Uruguay.

La actividad formó parte del ciclo de conferencias organizadas por el Departamento de Estudios Internacionales de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales.

Idas y vueltas

A pesar de que Uruguay se constituyó como un país de inmigrantes durante el siglo XIX y principios del XX, la situación cambió a mitad de este último, cuando muchos de sus habitantes comenzaron a emigrar.

Esto comenzó fundamentalmente a partir de la década de los 60, indicó Muiño. La situación se profundizó a lo largo de la dictadura (1973-1985), donde casi el 8 % de la población emigró.

Es más, el embajador señaló que Uruguay siguió siendo un país “expulsor” por 40 años. Sumado a ello, las normativas del momento no facilitaban la llegada de un gran número de personas.

Recién sobre finales de la primera década del siglo XXI, comenzaron a regresar aquellos que habían emigrado. ¿Cuál fue la razón? Muiño considera que las crisis en Europa (fundamentalmente en España) y en Estados Unidos son algunas de las explicaciones con más peso, dado que el 85 % de quienes volvieron lo hacían de esos dos países.

“Mi posición es que, si no hubiese habido una crisis, la gente habría venido pero no en tanta cantidad”, dijo. Se estima que, de 2011 a 2017, retornaron 26.000 uruguayos. 

De todas formas, el experto señaló que Uruguay “se perfilaba como un país de vuelta”. En especial desde el 2008, con la mejora de las condiciones económicas.

La nueva ola migratoria

En 2017, Uruguay concedió más de 13.000 residencias, de acuerdo a lo que informó Muiño: 9.600 fueron destinadas a personas que vivían en el Mercosur y a familiares de uruguayos, mientras que 3.800 se brindaron a personas que llegaron de países externos al Mercosur. Antes de este período, la Dirección Nacional de Migraciones solía dar un total de 3.000 residencias al año.

Sin embargo, destacó que el proceso migratorio que se está viviendo en la actualidad no es igual al del siglo XIX y XX.

En primer lugar, explicó que no están llegando a Uruguay las nacionalidades “tradicionales”. No son italianos, españoles o franceses; hay un fuerte predominio de venezolanos y cubanos.

Además, es población económicamente activa, de 18 a 45 años, con un promedio de educación “un poco mayor” a la del uruguayo.

Motivos económicos, políticos y medioambientales son algunas de las razones por las cuales las personas migran. Aunque el 75 % lo realiza de forma no deseada, Muiño explicó que hay quienes lo hacen simplemente por tener el derecho a movilizarse.

Uruguay: un país dual

Uruguay es una nación que “trasciende las fronteras”, un país de bienvenida pero también de despedida.

Para Muiño, tener cerca de un 14 % de uruguayos en el exterior y recibir extranjeros obliga al país a “tener una política activa respecto a la asistencia y cooperación consular”.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares y los acuerdos de residencia son algunas de las normativas internacionales en las que Uruguay se ampara para enfrentar, proteger y regular la movilidad de las personas.

Pero más allá de ello, el embajador hizo hincapié en que el país tiene como propósito la documentación de los migrantes. “Si yo documento rápido, los pongo en igualdad de condiciones que los nacionales”, señaló.

Si bien “en otros países puede ser algo tedioso”, precisó que en Uruguay no lo es. Pero, ¿por qué los extranjeros eligen Uruguay? La salud universal, la educación gratuita en los tres niveles, la seguridad interna y las relaciones laborales estables y regidas por consejos de salarios son algunas de las razones que más le repiten a Muiño.

“Abrir las puertas y recibir migrantes –de una forma segura, ordenada y regular– es mejorar culturalmente”, dijo. “Es diversificar y nos hace un país mucho más democrático”.

Conferencia completa: