El orden multilateral y el rol de la diplomacia iberoamericana

Conferencia sobre el espacio iberoamericano
Fecha: 07/09/2018

“Preservar el orden multilateral es fundamental para hacer frente a los grandes retos globales”. Lo dijo Rebeca Grynspan, quien fue vicepresidente de Costa Rica, ministra de Vivienda, viceministra de Finanzas, secretaria general adjunta de las Naciones Unidas (ONU) y directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La experta brindó la conferencia “El rol del espacio iberoamericano en el actual escenario multilateral y la agenda 2030”. El evento, el noveno del ciclo anual de la Licenciatura en Estudios Internacionales, tuvo lugar el miércoles 29 de agosto de 2018 en el Auditorio del Campus Pocitos de la Universidad ORT Uruguay.

El valor de la diplomacia en un mundo incierto y volátil

“Quiero expresar mis mejores deseos a estos jóvenes que comparten el mismo sueño que yo tuve y que nunca abandoné: representar a nuestros países ante el mundo. Este sueño es muy noble, está preñado de una inmensa carga de responsabilidad, de bondad, pero por sobre todo, de esperanza”, dijo a los asistentes al comienzo de la charla.

Grynspan destacó la importancia de que existan escuelas diplomáticas en el contexto global actual, en el que se observa “el renacimiento de retóricas nacionalistas y aislacionistas que amenazan con socavar la arquitectura de la gobernanza internacional”.

“El orden internacional se ha visto superado por las grandes transferencias de poder y el surgimiento de nuevos actores, así como la revolución tecnológica, la expansión masiva de las clases medias en el mundo y las amenazas a los bienes públicos globales”, explicó.

Multilateralismo, sociedades abiertas y soft power: debates obligados

Para Grynspan, hay tres debates que necesariamente deben darse en una escuela de relaciones internacionales.

1)      La fortaleza del multilateralismo para afrontar los retos a escala global. “Preservar el orden multilateral es fundamental para hacer frente a los retos globales que, por su naturaleza, exceden la soberanía de un país y no se pueden resolver con las relaciones bilaterales”, opinó. El calentamiento global, la erosión de los recursos naturales, el terrorismo y el lavado de activos se presentan como desafíos que requieren de un sistema multilateral.

2)      Los desafíos que plantea el surgimiento de sociedades abiertas. Grynspan dijo que estas socavan las nociones tradicionales de identidad y se ven influenciadas por diferentes variables, como el nivel educativo o la ubicación geográfica. “Debemos preguntarnos, en este contexto, qué rol debe jugar la diplomacia. ¿Cómo puede contribuir a generar mayor aceptación de la diversidad que viene con la globalización?”, se preguntó.

En este sentido, apuntó a que “vuelve a haber una discusión sobre la migración” en América Latina, y especialmente sobre si los migrantes representan una amenaza o un capital para los países que los reciben. “Uruguay es un país que ha entendido que la migración es un capital; que se ha nutrido de mucha de la migración que ha venido”.

3)      El rol que puede jugar el soft power “en medio de un recrudecimiento del realpolitik y un retorno a visiones más transaccionales”. Para la experta, el principal error en la visión de muchos líderes actuales es pensar la política exterior estrictamente en términos de hard power. “¿Qué margen existe en el mundo actual para ese soft power? ¿Cómo potenciar una política exterior que también esté basada en los valores, en la narrativa, en la cultura, y qué rol juega la diplomacia en esta tensión?”

Viejos y nuevos retos iberoamericanos

Grynspan recordó que el Fondo Monetario Internacional mantuvo su proyección de crecimiento anual, con una recuperación del comercio mundial muy positiva, a pesar de las amenazas que se ciernen sobre él en el futuro cercano.

“Estamos volviendo a un periodo que ahora se llama ‘de consolidación fiscal’. Cuando yo estaba en el Ministerio de Hacienda lo llamábamos ‘recortes’”, señaló. “Al mismo tiempo, tenemos que enfrentar los viejos retos de desigualdad, de pobreza y de brechas estructurales en nuestras economías”.

Además de los riesgos económicos, existen desafíos políticos y posibilidades de inestabilidad democrática, así como conflictos que obligan al desplazamiento forzoso de millones de personas. Grynspan dijo que el número de desplazados aumentó de 34 millones en 1997 a 66 millones en 2016, y reveló que más de un tercio fueron desplazados por desastres naturales vinculados al cambio climático.

En este panorama, Iberoamérica debe enfrentarse a bajas tasas de crecimiento, luego de haber reducido la pobreza y la desigualdad de forma sostenida durante años.

Para Grynspan, la nueva revolución industrial traerá la sustitución de varios empleos por la robótica, aunque sin alcanzar el nivel de los peores pronósticos. Lo que sí anticipa es un aumento de la desigualdad y, en consecuencia, un incremento en los riesgos para la democracia y las instituciones.

“Una de las cosas que más va a crecer en el mundo del futuro son los servicios”, señaló. “El cómo vamos a producir, y no el qué vamos a producir, se tiene que convertir en la columna vertebral de cualquier política activa de diversificación productiva”.

Para que la agenda de desarrollo sostenible se cumpla, Grynspan entiende necesario cambiar la mentalidad de los empresarios, que deberán adoptar el concepto de sustentabilidad en sus organizaciones.

Finalmente, se refirió a los pasos que deben seguir los países iberoamericanos, como acelerar las negociaciones con la Unión Europea y ratificar diversos acuerdos. Con la mayoría de países con acuerdos de integración con Europa, se podría avanzar a una siguiente etapa orientada a la convergencia de normas.

“Debemos ser capaces de ejercer nuestro poder blando en la configuración del nuevo orden global que está emergiendo. Hay una multiplicidad de fuerzas que están moldeando el mundo y no está claro cuál prevalecerá”, dijo y concluyó: “Como iberoamericanos, y especialmente como diplomáticos, tenemos la responsabilidad de ser vectores, de incidir para que podamos emerger del otro lado de esta coyuntura con un orden global más estable”.

El rol de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)

“Desde la SEGIB hemos impulsado el desarrollo cultural dentro de la diplomacia en las relaciones internacionales”, contó Grynspan, al ahondar en las acciones de la Secretaría.

La SEGIB impulsa lo que coloquialmente se denomina “Erasmo Ciberamericano”, que busca financiar la estadía de estudiantes, docentes e investigadores en diversos países. La idea es que el programa sea financiado por el sector privado, que se vería beneficiado de sus resultados.

Grynspan se refirió también a la deserción estudiantil y reveló un dato llamativo. “El 75 % de los mal llamados ‘ni-ni’ son mujeres. O sea que esa deserción ha estado motivada por la agenda de los cuidados; por la agenda de los hijos, por la agenda de los mayores, de los hermanos, del embarazo temprano”.

Finalmente, Grynspan dijo que la contribución de la SEGIB a la agenda 2030 “es nuestra capacidad de convocar a una agenda multiactor”, que reúna al sector público, el sector privado, la academia y la sociedad civil en un espacio común. “Iberoamérica tiene una voz y un liderazgo que cumplir en el mundo”.

Conferencia completa:

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El rol del espacio iberoamericano en el actual escenario multilateral y la agenda 2030