Una tesis reveladora: el impacto de los TLC en el medioambiente

Una tesis reveladora: el impacto de los TLC en el medioambiente
Fecha: 08/05/2018

Variaciones en el desempleo y en el volumen de las exportaciones; industrias que se ven beneficiadas, mientras que otras son perjudicadas. Los tratados de libre comercio (TLC) tienen impactos redistributivos en el interior de los países pero, ¿cómo afectan el medioambiente? ¿Favorecen la contaminación de los países más pobres? ¿Afectan el comercio y las exportaciones de los bienes contaminantes?

Esas fueron algunas de las preguntas que se propuso analizar Adrián Giorello, en su tesis “Impacto de los tratados de libre comercio en el comercio de mercancías contaminantes entre países de altos y bajos ingresos”. La finalizó en marzo de 2018, para la obtención del título de Master en Economía de la Universidad ORT Uruguay.

El punto de partida

“La forma que encontraron los países para aumentar su comercio y reducir los aranceles fue negociándolos mano a mano, en tratados de libre comercio”, dijo Giorello. Esto se debe a que desde 1990 –y fundamentalmente a partir de los 2000– las negociaciones multilaterales se estancaron.

Los TLC son negociaciones bilaterales, en donde las dos partes determinan las condiciones en las que van a comercializar. Tienen la particularidad de que solo regirá para las partes que hayan firmado.

A Giorello le llamó la atención el aumento de los TLC a partir de 1990. Además, en ese momento trabajaba en un organismo internacional que hacía investigaciones agropecuarias y sobre medioambiente. La conjunción de esas áreas le pareció interesante para centrar su tesis, ya que esta perspectiva no había sido muy estudiada tanto en Uruguay como en el mundo.

El tesista sabía que cuando se firma un TLC, los costos del comercio disminuyen debido a que los aranceles se suelen reducir o eliminar. Más novedoso es que el costo de contaminar en un país desarrollado suele ser más alto que hacerlo en uno no desarrollado. ¿A qué se debe? La razón está en que, en general, los países desarrollados tienen regulaciones más estrictas y, por ejemplo, cuentan con organismos que se encargan de controlar que se apliquen las normativas medioambientales.

“Si el costo de transporte es más bajo que el costo de cumplir con la normativa de Alemania, me voy a Bangladesh”, ilustró. Esa es la hipótesis de los desplazamientos de industria o la hipótesis de los paraísos de contaminación, que Giorello buscó comprobar en su tesis. Es más: estaba seguro que se iba a cumplir.

La metodología de trabajo

Para realizar su investigación, Giorello analizó una gran cantidad de bibliografía. En sus estimaciones se basó en los modelos gravitacionales. Se trata de modelos matemáticos que, aplicados al comercio, explican el volumen del intercambio entre dos países a partir del tamaño de las economías y de la distancia que los separa.

“Dos países grandes que están cerca, van a comercializar mucho más que dos países que están lejos y tienen una economía pequeña”, dijo. Para entenderlo fácilmente, Giorello ejemplificó: “Probablemente el comercio entre Haití y Nepal va a ser mucho más pequeño que el de Francia y Alemania”.

A partir de esa base, los economistas suelen agregar otras variables explicativas que pueden influir a la hora de comercializar más con otro país. Eso fue lo que hizo Giorello.

También tomó en consideración si los países compartían el idioma, si pertenecieron en el pasado al mismo imperio, si tenían una frontera en común o si estaban en el mismo huso horario. Analizó los ingresos, si los países tenían un TLC firmado y, por último, el flujo comercial de los productos contaminantes y no contaminantes.

Algunos hallazgos sorprendentes

Giorello pensó que los TLC iban a provocar un patrón de comercio en donde las exportaciones de bienes contaminantes iban a aumentar en los países pobres. Estos son, de acuerdo a lo que establece en su tesis, aquellos cuya renta per cápita en dólares los ubica en el primer o segundo quintil de ingreso, el año que se firmó el TLC.

A su vez, esperaba que las exportaciones de dichos bienes disminuyeran en los países ricos; aquellos cuya renta per cápita los ubica en el cuarto o quinto quintil.

En otras palabras, creía que la producción de bienes contaminantes se iba a trasladar al país pobre, que comenzaría a producir el bien contaminante y lo exportaría al país rico.

Sin embargo, descubrió que, luego de firmar un TLC, en los países desarrollados aumentaban las exportaciones de bienes contaminantes al país pobre.

“Ese impacto se daba al revés de lo que yo esperaba”, destacó Giorello. Pensó que si Alemania firmara un TLC con Bangladesh, aumentarían las exportaciones de bienes contaminantes de Bangladesh a Alemania. Lo que descubrió es que, en ese caso, aumentarían las de Alemania a Bangladesh.

Sus hallazgos, señaló, fueron reveladores y sorprendentes, debido a que iban en contra de teorías establecidas y de gran prestigio en la economía.

¿Y ahora qué?

Al compartir los resultados con el Dr. Nestor Gandelman –coordinador académico del Departamento de Economía– y con su tutor, el Dr. Francisco Rosas, Giorello entendió que había otros factores en juego. La teoría de las ventajas comparativas, por ejemplo. De hecho, cuando consideró los datos, encontró que tenía más peso que la hipótesis de los paraísos de contaminación.

La teoría de las ventajas comparativas es una de las más aplicadas en el comercio. Establece que aunque un país tenga ventajas absolutas en la producción de todos los bienes, es conveniente que se especialice en aquellos en que, comparativamente, tiene más ventaja respecto a otro país.

De acuerdo a lo que Giorello estudió, los países ricos se suelen especializar en la producción de bienes intensivos en capital: aquellos que, para producirlos, requieren más capital que otros factores de producción–. Los pobres, en la producción de bienes intensivos en recursos humanos –los que requieren más trabajo, en comparación a otros factores de producción, a la hora de producirlos–, ya que es donde tienen más ventajas comparativas.

Llegó a la conclusión de que las industrias más contaminantes –como la química–predominan en los países ricos.

“En Uruguay, los que más están luchando por los TLC son aquellos que pertenecen a la agroindustria, que es relativamente menos contaminante que otras. Seguramente, si se firma un tratado con Alemania, ese país quiera exportar autos, productos de la industria siderúrgica o química, que son de las más contaminantes”, concluyó.

Los horizontes del nuevo conocimiento

Una de las alternativas para la divulgación de los resultados es publicar los hallazgos en una revista internacional, aunque admitió que es un proceso arduo, que requiere tiempo.

A su vez, Giorello recalcó el papel de la investigación en la formación: “Te lleva a mover la frontera del conocimiento y a pensar cosas que capaz que nadie nunca pensó”. Aunque en ocasiones se suele discutir el sentido de las tesis, para el postgraduado, son fundamentales. “Te exige foco, consistencia y perseverancia”, precisó.

Giorello espera que sus descubrimientos sean de utilidad. Que cuando se vaya a negociar un nuevo TLC, los policy makers presten atención a diversos factores –más allá de si habrá un aumento de las exportaciones–, como en los aspectos medioambientales.

Recomendó, además, analizar cuáles son las industrias que tienen ventajas comparativas en relación al país con el que se firmaría un TLC: “Si justo son contaminantes, habría que prever una forma de controlarlas para que no aumenten desmesuradamente su producción”.

De lo contrario, en un futuro, podrían generar contaminación, traer problemas sanitarios y, por ende, se requerirá invertir en la salud.