Nobel de Economía 2018 reconoce el lugar del cambio climático en la agenda económica

El premio distinguió a dos economistas por integrar el cambio climático y la innovación tecnológica al crecimiento económico. El Dr. Juan Francisco Rosas, docente de ORT que integra el proyecto LatinoAdapta, explica por qué es relevante.

Fecha: 09/10/2018

Premios Nobel de Economía 2018

Cuando solo un puñado de expertos hablaba del impacto que podía tener el aumento de la temperatura derivado de la actividad industrial humana en el crecimiento económico; antes de que líderes y dirigentes mundiales se ubicaran en bandos opuestos —los que entienden que el cambio climático es un problema real, y los que no—; antes de las grandes cumbres y acuerdos globales; antes de neologismos como “desarrollo sustentable” y “economía verde”, el estadounidense William Nordhaus ya aplicaba su mirada de economista al ambiente, los recursos naturales y el crecimiento sostenible. Por eso, cuando la Academia Real de Ciencias de Suecia anunció este 8 de octubre que Nordhaus era uno de los dos ganadores del Premio Nobel de Economía 2018, lo que se distinguió en realidad fue la génesis de un tema que hoy es central en las conversaciones políticas y económicas mundiales.

Nordhaus —nacido en 1941 y profesor de Yale University— compartió el galardón con otro estadounidense, el economista Paul Romer —nacido en 1955 y profesor de la Escuela de Negocios Stern de New York University—, quienes fueron distinguidos “por integrar el cambio climático (Nordhaus) y la innovación tecnológica (Romer) en el análisis macroeconómico a largo plazo”.

El primero empezó a analizar el cambio climático en 1975, y se vinculó con este tema mientras realizaba una investigación en Viena y compartía su oficina con el climatólogo Allan H. Murphy. De ese interés no solo surgieron sus postulados y teorías sino también modelos matemáticos basados en ecuaciones que permiten dar cuenta de los efectos del ambiente sobre la economía y viceversa. Hoy, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, por ejemplo, usa esos modelos para tomar decisiones sobre proyecciones y políticas ambientales.

En el escenario actual, cuando aún hay quienes niegan que exista una relación entre la actividad humana basada en el petróleo, el gas natural y el carbón, y el calentamiento global; y quienes piensan que cambiar o tomar medidas es tan costoso que serían imposibles de implementar, el Nobel de Economía llega como un premio “apropiado”, “una buena noticia” para distinguir un área relevante de la economía, opinó Juan Francisco Rosas, doctor en economía y profesor investigador de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales (FACS) de la Universidad ORT Uruguay.

“Nordhaus viene poniendo este tema sobre la mesa desde 1975. De hecho, en un artículo que escribió en 1977 ya habla de los que gritan que venía ‘el lobo’ —esto es, los que alertaban sobre los impactos del calentamiento global — y los que aseguraban que la especie ‘lobo’ no existía”, dijo Rosas, que ha investigado en temas económicos vinculados a la agricultura, los recursos naturales y la variabilidad y el cambio climático.

Rosas es además integrante del equipo de investigación LatinoAdapta, un proyecto ejecutado por el Centro Regional de Cambio Climático y Toma de Decisiones del que la FACS forma parte junto al Instituto SARAS y la Universidad de la República en Uruguay y un conjunto de universidades y centros de investigación latinoamericanos vinculados al cambio climático.

El proyecto LatinoAdapta se desarrolla en seis países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Paraguay y Uruguay) y tiene financiamiento de la Cooperación Canadiense para el Desarrollo (IDRC). Su objetivo principal es fortalecer las capacidades de los gobiernos nacionales de América Latina para tomar decisiones e implementar políticas de adaptación al cambio climático con base en evidencia científica. “El proyecto está intrínsecamente vinculado a lo que Nordhaus pregona en su agenda de investigación”, aseguró Rosas.

Por otra parte, el 50.º premio Nobel de Economía también distinguió el trabajo de Romer, investigador y execonomista jefe del Banco Mundial, que ha sentado las bases del “crecimiento endógeno” desde 1986, mostrando cómo la innovación y el progreso técnico participan de manera significativa en el crecimiento.

“Muchos creen que la protección del medio ambiente es tan costosa y difícil de llevar a cabo que prefieren ignorar el problema, o incluso negar su existencia”, declaró Romer a la Academia. “Podemos realmente realizar sustanciales progresos para proteger el ambiente sin por ello renunciar a garantizar un crecimiento duradero”, agregó.

“Este Nobel es un espaldarazo a los científicos que resaltan la importancia del cambio climático, y en el caso de Estados Unidos, un país que está dividido en el reconocimiento de los impactos reales del cambio climático en la economía, puede tener algún impacto aunque no creo que cambie radicalmente la posición de ese país respecto al cambio climático”, comentó Rosas respecto al rechazo del presidente estadounidense Donald Trump de suscribir los acuerdos mundiales sobre el clima.

Los dos premiados “han desarrollado métodos que abordan algunos de los desafíos más fundamentales y apremiantes de nuestro tiempo: combinar el crecimiento sostenible a largo plazo de la economía global con el bienestar de la población del planeta”, indicó la Academia Real de Ciencias de Suecia.

La entrega de este galardón coincide con la publicación de un informe de 400 páginas de los expertos sobre cambio climático de la ONU (IPCC) que describe efectos catastróficos del calentamiento, incluida la amenaza de aumento desenfrenado de la temperatura más allá del 1,5 % en comparación con los niveles preindustriales: olas de calor, extinciones de especies o desestabilización de los casquetes polares, fuente de aumento del nivel de los océanos a largo plazo.

“Para ello es necesario la implementación efectiva de políticas y acciones climáticas por parte de los tomadores de decisión públicos y privados para lograr revertir la tendencia de aumento de la temperatura global, en el entendido de que ello limitaría los riesgos e impactos del cambio climático”, agrega Rosas.

Este informe no hace otra cosa que reforzar la importancia de la agenda de investigación que viene desarrollando Nordhaus, así como también reafirmar la relevancia del aporte realizado por el Centro Regional de Cambio Climático y Toma de Decisiones y del Proyecto LatinoAdapta en particular”, concluyó.