De la anticipación al diseño y del diseño a la evaluación

Conferencia “La definición y medición del impacto social”
Fecha: 13/09/2018

Si una organización brinda 5 millones de dólares para un proyecto y otra, 5.000, se valorará más el primero cuando puede que no rinda tanto como el segundo. Al medirse el impacto social se trata de tomar en cuenta, como prioridad, los impactos de un proyecto en las comunidades. Lo político, las ganancias y el prestigio están en segundo lugar.

“Tendemos a pensar en los insumos como lo más importante, pero en realidad son los resultados. El impacto social pone énfasis en qué queremos lograr”.

Lo dijo Robyn Eversole, Doctora en Antropología del Desarrollo por McGill University, Canadá, profesora titular en Swinburne University, Australia, y quien ha estudiado el desarrollo regional en Australia, América Latina y Asia-Pacífico. Fue durante la conferencia “La definición y medición del impacto social” que tuvo lugar el 21 de agosto de 2018 en el Campus Pocitos de la Universidad ORT Uruguay.

“Cuando empecé este trabajo todo el mundo pensaba en lo económico separado de lo social”, agregó Eversole. “Ahora no es así, se sabe que para lograr el desarrollo económico también hay que lograr el social y el cultural”.

El impacto social puede ser positivo o negativo. Eversole compartió varios ejemplos durante la conferencia. Como diseño de un proyecto con impacto social positivo, contó el de Mornington Peninsula. Se trata de una localidad en Victoria, Australia, donde se licitó toda la operación de un basurero.

Quedó a cargo de una community recycling enterprising. Este tipo de empresas sociales no solo tienen un foco en el reciclaje sino que emplean personas en situación de vulnerabilidad. “El municipio, al decidir contratar a una empresa social que toma en cuenta los beneficios de la comunidad, ha pasado de anticipar los impactos sociales a diseñar para un impacto social positivo”, afirmó Eversole.

Diseñar el impacto

A veces, para conseguir la aprobación de proyectos como compañías mineras, se asegura que va a haber impactos positivos, como crear empleo y oportunidades. Se dice además que llegará gente de otras partes, lo que aumentará la vida social en la comunidad. “Se anticipa lo que podría ser, lo que tal vez va a pasar, pero no significa un real compromiso de accionar estas ideas”, señaló Eversole.

Es común que se prevea un impacto social que no resulte. A partir de esto, las empresas han pasado de anticipar el impacto a diseñar para el impacto, como ocurrió en el caso de Mornington Peninsula, dijo la experta. Cada sector tiene definidas sus fortalezas y debilidades para diseñar el impacto social.

Por ejemplo, las empresas privadas tienen la habilidad de generar dinero, pero no suelen ver al impacto social como su misión primaria. Las universidades son importantes en cuanto dar pautas y estrategias para el desarrollo, informar y proveer datos, pero pocas trabajan estrechamente con ONGs. Las empresas sociales toman lo positivo de las ONGs y las empresas privadas para crear impacto social.

Los recursos y la evaluación del impacto

Se puede utilizar la evaluación del impacto como una herramienta de aprendizaje y reflexión, actuar de acuerdo a lo que se aprende en el proceso.

Pensar en el proceso de cambio implica, por ejemplo, reflexionar sobre cómo lograr fuentes de empleo. Es decir, qué resultados se busca obtener y qué acciones se necesita llevar a cabo para alcanzarlos, dijo Eversole. Recomendó no concentrarse en cuánto dinero hay disponible para invertir sino en qué impacto se quiere crear.

Eversole recomienda entender el contexto de la comunidad en la que se busca generar impacto social. Conocer sus características, además de cómo percibe el impacto social, es fundamental para evitar el desperdicio de recursos.

Por ejemplo, Eversole contó el caso de unos colegas suyos. Fueron a comunidades rurales con una camioneta, equipados con computadoras de muy alto nivel. Para la investigadora, eso está muy bien, pero solo con eso no alcanza. Hay que saber exactamente con qué centros educativos cuenta esa comunidad rural hoy en día, qué tienen esos centros y qué recursos les hace falta.

“Se gastan muchos insumos, mucha energía, se hacen muchas actividades, pero eso no necesariamente logra el impacto”, indicó Eversole y agregó que “la interacción entre los actores sociales es difícil porque cada uno tiene su razón de ser: la empresa privada, producir; la universidad, enseñar; la política, gobernar”. Cuando se cruzan los sectores, cada uno trae lo que sí puede hacer bien y deja a otros lo que ellos pueden hacer bien.

“Hay oportunidades para incorporar el impacto social dentro de todo tipo de organización de todo sector. Se puede hacer mucho con poco”, concluyó Eversole.

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La definición y medición del impacto social