Efectivo y criminalidad en las estaciones de servicio

Entrevista a Nestor Gandelman
Fecha: 22/11/2019

La eliminación nocturna del efectivo en las estaciones de servicio en Montevideo tuvo un impacto significativo sobre la criminalidad, indica el documento de investigación "Cash and crime", difundido en mayo de 2019.

El documento fue elaborado por el Dr. Nestor Gandelman —coordinador académico de la Licenciatura en Economía y catedrático de Principios de Economía de la Universidad ORT Uruguay—, el Dr. Ignacio Munyo —profesor de Economía y director del Centro de Economía Grant Thornton del IEEM, escuela de negocios de la Universidad de Montevideo— y Emmanuel Schertz —graduado de la Licenciatura en Economía de ORT, research fellow del programa Opportunity Insights de Harvard University.

La investigación fue presentada en diversos congresos, incluyendo el European Economic Association, que tuvo lugar en Manchester, y el Workshop on Crime organizado por Research Institute for Development, Growth and Economics (RIDGE), Universidad EAFIT y Latin American and Caribbean Economic Association (LACEA), que se realizó en Medellín, Colombia.

Gandelman contó cómo fue la elaboración del documento "Cash and crime" y cuáles son sus principales aportes.

¿De qué trata el artículo?

El artículo busca estimar el efecto de la eliminación del efectivo sobre la criminalidad. Para esto, toma el caso de la política de eliminación nocturna del efectivo en las estaciones de servicios.

Por día, las estaciones de servicio venden en promedio entre 10.000 y 15.000 dólares. Antes de que empezara esta política, el 15 de mayo de 2016, aproximadamente el 30 % de este monto se pagaba en efectivo.

El efecto esperado era que bajara el crimen por dos motivos. En primer lugar, porque si hay un botín más chico en las estaciones de servicio para robar, seguramente haya menos gente que quiera robarlo. Una segunda razón tiene que ver con lo que sucede alrededor de la estación de servicio. Quien estaba tratando de robar la estación de servicio también robaba al que pasaba con el auto, a la señora que pasaba caminando, al adolescente que venía al liceo, entonces no solo está el crimen de la estación de servicio en sí mismo sino potencialmente lo que está pasando cerca de la estación de servicio, en el circuito alrededor.

¿Qué metodología de investigación usaron para realizar el artículo?

Para elaborar la investigación, usamos los datos georreferenciados de crímenes reportados del Ministerio del Interior y la localización geográfica de las estaciones de servicio (y otros comercios) de Google Maps. De ese modo, pudimos saber a qué distancia de la estación de servicio se cometió cada crimen.

Estudiamos un año antes y un año después de la fecha en que se implementó esta política. Se utilizaron grupos de tratamiento y grupos de control. Es decir, grupos donde se aplicó el factor testeado y grupos donde no. La eliminación del efectivo fue solo en las estaciones de servicio en la noche. Eso dejó a todo el resto de la ciudad como potenciales grupos de control. El trabajo ajustó técnicamente cuáles eran los grupos de controles más adecuados y observó su evolución a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, uno de los grupos de control tomados en cuenta para la investigación fueron todos los supermercados (154) y las farmacias (159) de Montevideo, así como otros puntos de la ciudad donde no se aplicó esta política.

Tomamos un radio de 50 metros alrededor de cada estación de servicio y punto de control. Esa es el área en que medimos la criminalidad.

¿Cuáles son las principales conclusiones?

A partir de observar los grupos de control, se pudo determinar que se contuvo el orden de criminalidad que pudiera haber sucedido en las estaciones de servicio en las noches.

Según un grupo de control, la eliminación del efectivo está asociado a una criminalidad 45 % menor a la que hubiera existido. En el otro control que usamos es del orden del 30 %.

Si no se hubiera implementado esta medida, la criminalidad en las estaciones de servicio habría sido entre 30 y 45 % superior a la que efectivamente fue.

Es importante no confundir nuestros resultados con la evolución general de la criminalidad. La reducción de la criminalidad asociada a la eliminación del efectivo se refiere a la “contrafactual” (la que se hubiera dado en ausencia de la política).

A la vez, al realizar el estudio, trabajamos con datos tanto de robos como de violencia doméstica. ¿Por qué?, porque los dos son crímenes violentos, solo que uno tiene una motivación económica y otro no. La violencia doméstica actúa como un placebo en el diseño de la investigación. Efectivamente, vimos, a diferencia de lo que ocurrió en las rapiñas, que la eliminación del efectivo no generó ningún impacto en las zonas donde esto sucedió.

Asimismo, no encontramos efectos de desplazamiento temporales ni geográficos. Es decir, producto de la eliminación del efectivo los robos no se corrieron de la noche hacia el día o de la zona cercana a la estación de servicio a una más lejana.

¿Por qué la importancia de que no haya desplazamiento geográfico local? Si la política generó reducciones de entre el 30 y el 45 % de la criminalidad en las estaciones de servicio y no hubo desplazamiento temporal ni geográfico, entonces globalmente esta política tuvo éxito en su lucha contra la criminalidad.