Un desafío total

Un desafío total
Fecha: 30/10/2018

“¿Podemos sacarnos una foto levantando los brazos? Es la imagen que había visualizado”, dijo Michelle Pelaez, tomando las manos de sus compañeros Agustín García y Agustín Villalba. Después de una semana de trabajo, habían logrado su objetivo: recibir el primer premio en el Challenge Directivo de la Escuela de Postgrados, una competencia que les permitió enfrentarse a una situación real de negocios.

El jueves 11 de octubre de 2018 se lanzó la competencia. Los participantes recibieron el caso sobre el cual trabajar: Verdeagua, una empresa del sistema B que produce vegetales de hoja, necesitaba conseguir un inversor para seguir creciendo.

Los participantes tuvieron una semana para estudiar y evaluar el caso. El 18 de octubre se realizó la segunda y última etapa del Challenge Directivo. Sería una jornada de más de ocho horas de trabajo, de nervios, de eliminaciones, de desgaste, de resistencia y, sobre todo, de crecimiento personal.

La competencia tuvo una organización similar a la de los mundiales de fútbol, que es la misma que se utiliza en los concursos internacionales de casos: se presenta una consigna. En base a esta, varios equipos se preparan sin utilizar celulares ni consultar Internet, y realizan una presentación ante un jurado. Solo uno sigue en carrera. Y a la siguiente etapa cambia la consigna.

Divididos en grupos de dos o tres integrantes, participaron del Challenge Directivo más de 20 personas de entre 25 y 40 años y con diversas formaciones: ingenieros industriales, en biotecnología, en sistemas; contadores; licenciados en economía, psicología, comunicación y gerencia.

La jornada comenzó a las 14:00. Los participantes tuvieron una hora para consultar las dudas que tenían sobre el caso. Las respondieron los autores del mismo, el Cr. Enrique Kramer, MBA, coordinador de la Licenciatura en Gerencia y Administración y catedrático de Dirección Estratégica, y el Dr. Luis Silva Domingo, coordinador académico del Master en Administración de Empresas – MBA.

La Dra. Norma Pontet, coordinadora académica de los postgrados en Finanzas, definió al Challenge Directivo como “una degustación de la Escuela de Postgrados”. Silva Domingo agregó que se trata de “vivir la experiencia del proceso de aprendizaje, de servicio y de discusión con pares en la escuela, además de acercarse a la comunidad académica de profesores, graduados y estudiantes, y resolver problemas empresariales reales”.

A las 15:00 cada grupo fue a un salón distinto de la facultad, donde prepararon una presentación en base a la primera consigna: decidir qué opciones implementar para lograr el crecimiento de Verdeagua. Los participantes salían de los salones ansiosos y entusiasmados. Hicieron sus presentaciones.

“Estamos ahora esperando los resultados y, salga lo que salga, estaremos aquí hasta el final para ver el desenlace de esto”, dijo Félix León, uno de los participantes. “La experiencia ha sido maravillosa”.   

En base a las presentaciones, el jurado —compuesto por docentes y graduados de la Escuela de Postgrados— anunció los equipos ganadores de la primera ronda. Los equipos que pasaron la primera fase recibieron la segunda consigna: ajustar los puntos débiles detectados por el jurado en la ronda de preguntas y respuestas, y estimar las ventas que podría tener Verdeagua en el futuro.

“El Challenge Directivo es una vivencia muy enriquecedora desde lo profesional”, dijo la participante Andrea Fornos: “Es una manera de medirse, de adquirir conocimientos, de conocer gente y ampliar la red de contactos. Entonces, por todos lados, es una experiencia muy rica”.

A medida que las horas pasaban, aumentaba la tensión. Además de la motivación que generaba la competición en sí, obtener el primer y el segundo premio significaba recibir una beca del 40 % y 30 % respectivamente para cualquier postgrado de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales.

Eran las diez de la noche. Solo quedaban dos equipos en la competencia. Entre el público del Hemiciclo se encontraba el jurado, docentes, graduados, además de competidores que se quedaron hasta el final.

Los finalistas realizaron sus presentaciones en base a la tercera consigna: qué planteo harían a Verdeagua en la implementación exitosa de las decisiones tomadas, en lo referido a los aspectos de diseño interno.

Al finalizar, se les pidió a los participantes que salieran para que el jurado pudiera deliberar cuál sería el equipo ganador. Ambos grupos, según el jurado, estuvieron parejos y fueron muy profesionales. Se destacó el buen análisis de riesgo elaborado por uno de los equipos; sin embargo, los jueces optaron por el trabajo del otro, que planteó una propuesta más precisa y detallada, además de que realizó una presentación más fluida. Se decidió que el equipo de Michelle Pelaez, Agustín García y Agustín Villalba se llevaría el primer premio y el de Hernán y Guillermo Colmenero, el segundo. Los ganadores del primer premio reaccionaron con entusiasmo, se felicitaron y saludaron al otro equipo.     

“Esta experiencia nos desafía a cuestionar conceptos que aprendimos en la carrera en cuanto a los negocios y a elaborar propuestas con fundamentos lógicos”, aseguró Hernán Colmenero.

Agustín García, uno de los ganadores del primer premio, indicó: “Somos compañeros de trabajo, pero trabajamos en áreas diferentes. Esto nos da la posibilidad de unir nuestros potenciales. Somos un equipo multidisciplinario: hay una Abogada, un Contador y un Economista. Por lo tanto, creemos que el Challenge Directivo es una buena oportunidad para explotar nuestras habilidades”.     

“La experiencia nos pareció increíble, un desafío total”, dijo Michelle Pelaez, una de las ganadoras del primer premio. “Me gustó descubrir qué capacidad puedo tener para presentar soluciones que escapen a lo convencional para una realidad que es ajena a mí”.   

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Segundo Challenge Directivo