"Todo difiere de las costumbres que tenemos en la cultura occidental"

Testimonios

Julieta Falero, estudiante de la Licenciatura en Estudios Internacionales de 23 años, fue seleccionada para cursar su semestre internacional en Corea del Sur, de agosto a diciembre de 2011. La idea le resultó extraña, pero tampoco lo pensó demasiado. De nuevo en Uruguay, Julieta cuenta su experiencia en un país tan remoto, desde la experiencia académica, el apoyo que recibió de la Universidad ORT Uruguay durante todo el proceso, hasta las curiosidades de la vida social del país.

-¿Cómo surgió la posibilidad de realizar tu semestre internacional en Corea del Sur?

-Fue la universidad coreana quien ofreció una beca de estudios, y luego de un competitivo proceso de elección en ORT, quedé seleccionada. Sin negar que, en un principio, la idea de estudiar en Corea del Sur me resultó algo extraña, tampoco puedo decir que lo pensé mucho al postularme. Una oportunidad de este calibre nunca se presenta dos veces.

-¿Cuál fue el principal aporte a nivel académico que te brindó tu experiencia en dicho país?

-El aporte a nivel académico, como también personal, que puede brindar cualquier intercambio de estudios es sin dudas enorme y difícil de explicar con palabras. Creo que lo principal fue poder ver el mundo, estudiar y entender sus relaciones desde el otro lado, con otra perspectiva, totalmente distinta a la que se puede tener desde Uruguay. Tener la posibilidad de intercambiar ideas y conocer puntos de vista desde otras partes del mundo, es tan reconfortante como enriquecedor.

-¿Cómo era tu vida en Corea del Sur?

-Personalmente, no fue nada difícil adaptarme. La vida en Corea no dejó nunca de ser interesante, porque hubo siempre cosas nuevas para descubrir; y aunque también en algún punto adoptás una rutina, el lugar y la gente con quien compartí la experiencia hizo que el tiempo pase sin que lo note. Desde la forma y ritmo de vida, hasta la vestimenta de la gente, organización de la ciudad y las comidas diarias, todo difiere de las costumbres que tenemos en la cultura occidental en general y en Uruguay en particular. Sin embargo, estando en Corea casi todo fluía de forma natural y la vida llegó a ser más normal de lo que jamás hubiese imaginado.

-¿Qué te llamó la atención?

-Es difícil mencionar algo en particular. Podría decir que la comida fue lo más extraño de mi estadía en Corea. No sabía antes de irme que iba a encontrarme con especias tan picantes. Podría sí haberme imaginado algunos de los extraños platos que finalmente probé, pero el condimento picante, que estaba siempre presente en cantidades asombrosas, fue una de las cosas a las que más me costó acostumbrarme debido a que no es común por estas latitudes.

-¿Cómo evalúas tu experiencia en el exterior?

-Excepcional. La evaluación de una experiencia tan única e irrepetible no puede ser sino positiva. Se me presentó una oportunidad única en la vida que nunca dudé en tomar y que volvería a repetir sin ninguna duda. Desde lo personal y lo académico se me presentaron innumerables miedos e inquietudes cuando decidí embarcarme en esta experiencia, pero los resultados me sorprendieron gratamente.

-¿Qué rol jugó la Universidad desde que comenzó a gestionar la beca y durante la estadía en Corea del Sur?

-ORT jugó un rol indispensable en todo el proceso. Desde la postulación y selección a la beca, los primeros contactos con la universidad coreana y luego durante mi estadía allí, siempre estuvieron a entera disposición y pendientes de todo. El apoyo y respaldo que obtuve de Ort siempre fue enorme y me hizo sentir que podía estar segura adónde fuera.

Los miedos e inquietudes antes de partir no eran sólo de mi parte; fui la primer y única alumna que hacía un intercambio en un lugar tan alejado y desconocido desde el plano académico. ORT siempre afrontó eso conmigo y me brindaron todo el apoyo y seguridad que necesitaba.

-¿Qué herramientas consideras que te brindó la Universidad para adaptarse a un país tan diferente al nuestro?

-Estando en Corea descubrí que ORT me había preparado para enfrentar lo que fuera que se presentara sin problema alguno. Las herramientas académicas y prácticas que ORT nos brinda a todos sus alumnos son notorias en situaciones a las que no estamos acostumbrados. Desde la capacidad para trabajar en grupos con personas de nacionalidades y culturas sumamente distintas, hasta la adaptación a una dinámica de clase, la participación en un debate académico o el simple hecho de rendir un examen en lengua extranjera, son todos aspectos para los que ORT nos prepara de la mejor manera.

Es también destacable el alto nivel académico que tenemos y que no siempre es reconocido aquí, pero que se hace notorio cuando la comparación es hecha con alumnos de las mejores universidades del mundo, que también hacen intercambios y que en cualquier país leen los mismos autores que nosotros y estudian los mismos temas. Me sentí en Corea segura de que podía competir al mejor nivel de la educación mundial sin estar en desventaja.

Entrevista publicada en abril de 2012