”Logramos la integración entre dos culturas”

”Logramos la integración entre dos culturas”
Fecha: 15/06/2017

“Más de 200 días pueden transformar a una china en uruguaya. Ahora tomo mate, paseo por la rambla, como torta frita cuando llueve, salgo los fines de semana y escucho cumbia”, contó la estudiante Valeria en la despedida de la quinta generación del Programa Conjunto Harbin Normal University—Universidad ORT Uruguay.

El verdadero nombre de la estudiante es Leian Du, pero en Uruguay la llaman Valeria porque los alumnos del programa reciben un nombre en español. Ellos realizan la Licenciatura en Idioma Español de la Harbin Normal University. La carrera tiene cuatro años de duración. Los dos primeros y el último se realizan en China. En el tercero los estudiantes son enviados a un país donde se hable español.

La distancia entre la provincia Heilongjiang, cuya capital es Harbin, y Montevideo es de aproximadamente 18.733 kilómetros y hay 11 horas de diferencia. Para facilitar la adaptación, a cada estudiante se le asignan tres o cuatro padrinos: estudiantes y graduados de la universidad que ayudan a los chicos a adaptarse al país, llevarlos a actividades sociales y guiarlos en el día a día.

Antes de venir, los estudiantes de Harbin son evaluados para determinar su manejo del idioma. Una vez en Uruguay, se los divide por niveles y van a clases de español con estudiantes internacionales de otros países. Más avanzado el programa, tienen la posibilidad de cursar materias con uruguayos.

La despedida

En esta edición del programa fueron 14 los estudiantes chinos que vinieron a estudiar a la Universidad ORT Uruguay desde Harbin Normal University. La despedida tuvo lugar el 18 de mayo de 2017 en el Campus Pocitos. Estuvieron presentes padrinos, profesores, coordinadores, amigos y estudiantes de generaciones pasadas.

Valentina (Shiqi Sun), quien hace cuatro años realizó el programa y hoy trabaja como coordinadora adjunta del Centro de Idiomas de la universidad, dijo que no sabía si hablar “como madrina o ahijada o china o uruguaya”.

“Un día vamos a juntarnos, no sé en dónde, para intercambiar experiencias”, dijo y les deseó un futuro lleno de oportunidades.

En representación de los estudiantes de esta generación habló Florencia (Jiarui Wu): “Antes de venir, Uruguay era un país totalmente desconocido para mí. Mejor dicho, antes de estudiar español no sabía dónde estaba Uruguay, pero la mejor manera de aprender un idioma y conocer una cultura es comprar un billete de avión”, señaló.

Por su parte, la profesora Hecsil Coello señaló que este año aprendieron “a ser adultos
responsables y bilingües”.

Costumbres

Mientras en China aprenden a través de la gramática y la lectura, en Uruguay combinan el conocimiento teórico con el práctico de hablar con gente, ir al cine, tomarse un ómnibus.

María Azpiroz, directora de Relaciones Internacionales de la universidad, señaló que el programa los obliga a vivir como uruguayos, ya que “es difícil imaginar dos países más lejanos”. Destacó que “en Uruguay no hay un barrio, un mercado, una calle china. Los únicos restaurantes típicamente chinos son sus casas cuando nos invitan a comer”.

A su vez, destacó que “hay una diferencia enorme” a nivel de aprendizaje entre cuando los chicos llegan y se van. Por un lado, comienzan a tener un uso pragmático de la lengua. Es decir, saben usar el lenguaje adecuado al contexto, utilizar muletillas como “ta”, comprender sutilezas como la ironía. Por otro lado, observó que aumentan su confianza en el uso del idioma.

Su adaptación incluye manejar los tiempos de una nueva forma. Desde el punto de vista social, las fiestas en China suelen ser de día y durar dos horas. En Uruguay, en cambio, los asados por lo general se extienden desde el mediodía hasta la tarde, y los bailes, hasta el amanecer.

“Vivir en Uruguay ha sido una experiencia preciosa”, afirmó Sofía (Yinfei Ma). Somos más valientes que antes, reflexionaron varios estudiantes de la generación.

Desde el punto de vista estudiantil, en China utilizan un manual en el que se encuentra la información que deben saber para las pruebas. En Uruguay, en cambio, se les asigna un programa que los fuerza a decidir a qué darle prioridad y requiere que sean más autónomos.

En cuanto a la vestimenta, al principio traen sombrillas y tapabocas para andar por las calles. Al ver que en Uruguay no se utilizan, dejan de usarlos e incorporan accesorios que aquí están de moda.

Y así como ellos cambian algunos de sus hábitos, los padrinos también lo hacen. Suelen aprender a usar los palitos chinos, incorporan la red social WeChat y, en algunos casos, una vez terminado el programa visitan a sus ahijados en China o se encuentran en otros lugares del mundo.

El intercambio cultural puede tener aristas inesperadas. Darío (Wu Yifei), que toca la guitarra y el ukelele, compuso este año con un amigo uruguayo su primera canción en español.

“Logramos la integración entre dos culturas que de otra manera estarían muy separadas”, concluyó Azpiroz.

Wu Yifei (Darío) presenta su tema "Las noches son largas"

Video:

Galería de fotos:

Despedida de estudiantes de Harbin, China, 2017