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“Estamos diciendo nuestras verdades”

“Estamos diciendo nuestras verdades”
Fecha: 05/09/2016

“Uruguay es uno de los principales contribuyentes a las operaciones de paz mundial”, declaró el Dr. Elbio Rosselli durante la conferencia “Uruguay en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”. La charla tuvo lugar el martes 23 de agosto de 2016 y fue organizada por el Departamento de Estudios Internacionales de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales.

Elbio Rosselli es embajador extraordinario y plenipotenciario, representante permanente de Uruguay ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. Es asimismo Doctor en Diplomacia por la Universidad de la República y Master of Arts por Fletcher School of Law and Diplomacy de Tufts University (Estados Unidos).

En el evento, Rosselli explicó qué es y cómo funciona el Consejo de Seguridad de la ONU y reflexionó sobre la importancia de participar en él.   

El camino hacia el Consejo

“No se llega al Consejo de Seguridad de la noche a la mañana”, afirmó. A pesar de que la elección para integrar el Consejo en el período 2016-2017 se realizó en 2015, implicó un largo proceso que comenzó en 2008.

“Durante siete años la cancillería trabajó responsablemente, metódicamente, sistemáticamente”, dijo Rosselli. Contó además que se trató de “una candidatura totalmente apartidaria” y de un trabajo de varios ministros y subsecretarios.   

Estos esfuerzos de largo aliento, según expresó el orador, son algo que al país “no le sale muy bien”, ya que son inusuales y no se les suele dar el crédito que merecen. 

Trabajar por la seguridad

“Hoy en día somos la misión más grande que tiene el país en el exterior”, indicó Rosselli. Si bien puntualizó que él es “la cara visible”, cuentan con un equipo de 16 funcionarios diplomáticos, de edades y de experiencia variada.

A pesar de que en un principio, y teóricamente, la agenda de temas a resolver es “muy acotada”, detalló que, desgraciadamente, “los seres humanos se las han ingeniado para tener muchos problemas de amenazas a la paz y a la seguridad, en todo el planeta”.  

“Lamentablemente, el trabajo del Consejo de Seguridad es brutalmente absorbente, en relación inversamente proporcional a su eficiencia o impacto en la realidad de todos los días”, dijo.

Un problema de difícil solución

Según el embajador, se suele escuchar hablar de la deficiencia democrática de la ONU y del desbalance del Consejo de Seguridad, debido a que los miembros permanentes –China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia– tienen la posibilidad del veto. Sin embargo, explicó que el desbalance no proviene únicamente de ello, sino también del hecho de que es el único órgano del sistema que adopta resoluciones vinculantes, obligatorias para toda la membresía.  

La última vez que el Consejo de Seguridad se modificó fue en 1965, cuando se amplió la cantidad de miembros no permanentes, de 10 a 15. “Estamos a punto de cumplir unos 20 años de iniciar los debates sobre la ampliación del Consejo de Seguridad. Me parece que van a pasar 20 años más”, pronosticó Rosselli.

“La pregunta que uno se tiene que hacer es: ¿qué interés puede tener China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia en compartir el poder que hoy detentan? ¿A cambio de qué?”, planteó el embajador.  

“Lamentablemente, en el Consejo de Seguridad, la palabra ‘democracia’ y ‘representatividad’ no ganan muchos puntos. La palabra que gana muchos puntos se llama ‘poder’”, aseguró. “Yo no veo, hoy día, algo que los motive a compartir esa posición de privilegio”, reafirmó.

La importancia de estar

Para Rosselli, la motivación principal que tiene Uruguay para integrar el Consejo de Seguridad es “dar su opinión”.

“Tenemos autoridad moral para hacerlo, somos uno de los principales contribuyentes a las operaciones de paz mundial, tenemos historia por detrás, y somos los más firmes defensores del sistema democrático, de la tolerancia y del respeto”, subrayó.  

Al mismo tiempo, añadió que, por más que Uruguay sea un país pequeño, tiene derecho a manifestarse en uno de los organismos más importantes del sistema. “Con mucho orgullo, puedo decir que lo estamos haciendo”, complementó.

“Estamos diciendo nuestras verdades. Algunas veces nos sentimos realizados porque  logramos pequeños avances, otras, nos sentimos muy frustrados porque, por más que nos escuchan, las cosas no cambian; pero esa es, lamentablemente, la realidad del sistema internacional”.

Cambiar el mundo

“Un lindo grupo de países –básicamente Nueva Zelanda, España, Uruguay y Venezuela– estamos manifestando continuamente por hacer las cosas de otra manera”, precisó el orador.

Dijo que a veces logran pequeñísimos avances en la modalidad de trabajo. “No voy a andar vendiendo la idea de que, una vez que estamos en el Consejo de Seguridad, sacudimos la alfombra todo el tiempo. No, a veces lo que hacemos es levantarla un poquito y decir nuestras verdades”, sentenció.

En su opinión, la diplomacia no se trata de algo sísmico. “Uno no cambia la cosa. Cada uno de nosotros incide un poco, tiene cinco minutos de gloria, pero contribuye en un esfuerzo, en una determinada dirección”.

“Las Naciones Unidas pueden ser espantosamente frustrantes como organismo o extraordinariamente enriquecedoras, pero no son ni más ni menos que la voluntad colectiva de sus miembros”, finalizó.