Soledad Eguren

"Con esfuerzo, todo se consigue"

Testimonios

Nombre: Soledad Eguren
Edad: 41

Bachillerato: Juan XXIII
Carrera: Licenciatura en Estudios Internacionales
Año de graduación: 2009

Actividad laboral: Asistente de Cooperación en la Delegación de la Comisión Europea
Entrevista publicada en noviembre de 2009.

En 1993 Soledad comenzó a cursar la Licenciatura en Estudios Internacionales en la Universidad ORT. En 2004, luego de 11 años de interrupción, volvió a clases. En 2006 estudió en París mediante uno de los convenios de intercambio estudiantil de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales. En 2009, a los 41 años, se graduó.

Soledad recordó que en 1993 comenzó a estudiar la Licenciatura en Estudios Internacionales pero tuvo que abandonarla, abocándose por completo a la actividad laboral y a su maternidad.

En 1994 realizó diversas suplencias en la Delegación de la Comisión Europea; en 1999 firmó contrato y pasó a formar parte del personal efectivo. Actualmente es Asistente del sector de Cooperación. “Estoy vinculada con lo que más me gusta de las relaciones internacionales que es, justamente, la cooperación”.

En 2004, con el apoyo de su esposo e hijos –de 13 y 17 años– decidió que “tenía que volver a intentarlo”. “Y así comencé nuevamente, con un nuevo plan de estudios, y sólo cuatro materias revalidadas del plan anterior pero con muchas ganas. Volví a ORT porque estaba muy conforme con la experiencia que había tenido en 1993”.

Según Soledad “la infraestructura de la facultad es perfecta y hay excelentes docentes. ORT brinda la oportunidad de formar parte de grupos reducidos, donde todos aportan y todos son escuchados”.

En 2006, el Coordinador Académico de Estudios Internacionales, Lic. Javier Bonilla, le propuso ser la primer candidata en el intercambio estudiantil con Sciences-Po de París, uno de los principales centros de formación intelectual en el campo de la Ciencia Política y las Relaciones Internacionales. “Estudiar en París era un sueño de toda mi vida hecho realidad. Nuevamente conté con el apoyo incondicional de mi familia y el permiso otorgado en mi trabajo”, destacó Soledad.

Asegura que fue una experiencia enriquecedora. “Me permitió ver el mundo ‘desde el norte’, comprender y hasta sentirme parte de las relaciones internacionales. Tenía docentes de altísimo nivel y conferencias casi cotidianas dictadas por Jefes de Estado, Ministros, Embajadores, pensadores y teóricos de diversas áreas”.