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“El sistema fue exitoso en mantener la paz y la democracia”

Conferencia de la Licenciatura en Estudios Internacionales de la Universidad ORT Uruguay.

El miércoles 1 de octubre de 2014 tuvo lugar en el Auditorio de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales la conferencia “Democracia y Derecho Interamericano: normas y casos”, a cargo del Dr. Jean Michel Arrighi, Secretario de Asuntos Jurídicos de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En el evento, que formó parte del ciclo anual de conferencias del Departamento de Estudios Internacionales, el experto explicó el funcionamiento del Derecho Interamericano y cómo se ha ido perfeccionando en distintos episodios en donde fue puesto a prueba.

Arrighi es miembro del "Institut de Droit International" y profesor invitado de numerosas universidades e instituciones, entre ellas la Academia de Derecho Internacional de La Haya.

Sostuvo que el sistema de derecho interamericano es pionero en legislar no solo sobre las relaciones entre Estados, sino también en la intervención en asuntos internos de los países, principalmente desde 1948, cuando se crea la OEA.

Allí, explicó, se estableció que los Estados miembros de ese bloque debían asumir el compromiso de adoptar la democracia representativa como forma de organización política interna. En 1959 se forma la Comisión de Derechos Humanos de la OEA encargada de velar por esos principios en los países miembros, condición necesaria para integrar el bloque.

La reducción del fraude electoral

A partir de la década del 60, con el advenimiento de las dictaduras en Latinoamérica, “se deja de hablar de los Derechos Humanos y las democracias promovidas por la OEA”, explicó Arrighi.

Esos conceptos no se tocan en el sistema interamericano hasta la década del 80. En 1985, el brasilero João Clemente Baena Soares, por entonces Secretario General de la organización, presentó una serie de reformas a la carta orgánica, entre ellas el mandato de los países miembros de promover y consolidar en su interior la democracia representativa.

Según Arrighi, “esto le dio poder a la OEA para adentrarse en el tema de la democracia interna de los países”.

A pesar de que se agregó esa norma, relató el diplomático, los países aprobaron una resolución que impedía al Secretario General usar los fondos que los países aportaban a la OEA para actuar en cuestiones de la democracia de los países, entre ellas vigilar que no haya fraudes en las elecciones.

Sin embargo, en 1990 Baena Soares logra que Canadá se incorpore a la organización. Este país crea un “fondo especial para la democracia” por fuera del fondo regular de la OEA, con el que se empezarían a financiar la misiones de observación electoral en los países miembros.

La primera elección donde se pone a prueba este mecanismo es en los comicios de 1990 en Nicaragua, en donde Violeta Chamorro vence al Frente Sandinista de Liberación Nacional. El resultado es aceptado por lo que el sistema de observación se extiende por Latinoamérica contribuyendo a extinguir el fraude electoral, dijo Arrighi.

Actuaciones frente a los golpes de Estado

En 1991 la OEA toma la resolución 1080 que establece sanciones para los gobiernos que llegan al poder a través de un golpe de Estado. Esta norma fue puesta a prueba en el golpe de Estado de 1991 que derroca al Presidente de Haití, Jean Bertand Aristide.

Por unanimidad la OEA sigue reconociendo al gobierno de Aristide como legítimo, a pesar de que no tenía control del Estado y estaba exiliado en Washington. Finalmente después de la condena internacional, Aristide vuelve al poder escoltado por una intervención militar estadounidense.

La OEA también intervino en 1992 en el “autogolpe” de Estado que da el entonces Presidente Alberto Fujimori en Perú. Luego de la intervención del bloque con la aplicación de la resolución 1080, Fujimori llama a una Asamblea Nacional Constituyente que convoca elecciones en donde resulta nuevamente ganador.

En 2000 la OEA vuelve a intervenir en Perú durante los comicios celebrados ese año que tenían como principales contendientes a Fujimori y Alejandro Toledo. La organización detectó fraude y antes de retirarse de Perú instó a las autoridades a realizar una nueva elección. Aunque finalmente Fujimori asumió ese año, un escándalo de corrupción lo llevó a renunciar. Se llamó nuevamente a elecciones en donde finalmente ganó Toledo.

Para evitar casos como los de Perú, se firma en 2001 la Carta Democrática Interamericana que permite una participación progresiva de la OEA en casos de crisis institucional que puedan desembocar en un quiebre. La Carta, no obstante, establece que solo el Poder Ejecutivo puede pedir ayuda en la OEA para que esta intervenga.

Esto demostró ser una debilidad cuando en 2004, el entonces Presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, disolvió el Poder Judicial. La Constitución de ese país, explicó Arrighi, establecía que con mayoría simple el Congreso podía destituir al Presidente.

Para evitar un escenario de inestabilidad Gutiérrez pidió apoyo a dos diputados fieles al ex Presidente Abdalá Bucaram, por esos años en el exilio acusado de corrupción. Los legisladores pidieron a cambio del apoyo que las causas penales contra Bucaram se archivaran. Gutiérrez, ante la negativa del Poder Judicial de archivar los expedientes, resuelve disolverlo.

Bucaram ve propicio su retorno, lo que desata revueltas populares que determinan que el Congreso finalmente destituya a Gutiérrez. El caso, sostuvo Arrighi, “demostró que si el propio Poder Ejecutivo afecta las instituciones, el sistema de la OEA queda bloqueado.”

Arrighi también puso como ejemplo el caso del golpe de Estado en Honduras en 2009. Ese año el Presidente Manuel Zelaya llamó a un plebiscito para modificar la Constitución que fue declarado ilegal por la Suprema Corte de ese país. A raíz de esa decisión, un comando militar destituyó a Zelaya. En ese caso la OEA exluyó a Honduras.

El éxito del sistema interamericano

El diplomático explicó que otros bloques como la Unasur y el Mercosur se han inspirado en la OEA para elaborar sus propios protocolos a aplicar ante casos de golpes de Estado en países miembros.

Sin embargo, se han producido choques entre estos organismos internacionales. Arrighi puso como ejemplo la última crisis en Paraguay, donde el Parlamento destituyó al ex Presidente Fernando Lugo.

Si bien el Mercosur suspendió a ese país, la OEA no lo hizo porque consideró que no había una ruptura institucional. Así algunos países condenaron a Paraguay en el marco del Mercosur y al mismo tiempo reconocieron al nuevo gobierno en el marco de la OEA.

Arrighi concluyó que "el sistema interamericano en la última década fue exitoso en mantener la paz y la democracia", ya que se produjeron menos de dos golpes de Estado en diez años y se logró extinguir el fraude electoral.

Recordó que otras organizaciones como la Unión Europea no tienen normas para actuar en caso de una ruptura institucional en un país miembro, y en los tiempos actuales de crisis se inspiran en la OEA para desarrollar sus propios mecanismos.