“Hay un margen de esperanza para que se firme el acuerdo Unión Europea-Mercosur”

Embajador de la Unión Europea en Uruguay

Se llevó a cabo en el auditorio de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales de la Universidad ORT Uruguay la conferencia “Acuerdo Unión Europea (UE)-Mercosur”. La charla, organizada por el Departamento de Estudios Internacionales, fue el martes 24 de setiembre de 2013 y estuvo a cargo del Embajador de la UE en Uruguay, Juan Fernández Trigo, quién brindó detalles sobre el estado de la negociaciones.

La negociación lleva más de 15 años y ha sido de las más “complejas” de la historia, reconoció Trigo, y agregó que no es seguro que a partir de noviembre, cuando se reanuden las negociaciones, se pueda firmar un acuerdo. En 2013 la crisis paraguaya ha impedido avanzar, con lo que se perdió tiempo en la negociación. Las próximas elecciones en Argentina también son un obstáculo y disminuyen el “margen de maniobra”, dijo Trigo. A su vez, en 2014 la UE renueva el parlamento europeo con lo que las posturas sobre un acuerdo con el Mercosur pueden variar. “No será un año fácil pero hay un margen de esperanza”, aseguró el Embajador. “Sigue habiendo ideas distintas sobre el libre comercio. Hay países que protegen su industria y tenemos dudas de que eso sea acertado”, opinó Trigo.

El acuerdo consta de tres partes. La parte política ya está establecida desde los 90’ y hay consenso sobre la protección de Derechos Humanos, combate al crimen organizado, etc. La segunda parte, que consiste en acuerdos de cooperación, ya es “importante” porque alcanza los 50 millones de euros en sectores como la educación, la biotecnología y la industria audiovisual. Lo que presenta más dificultades es lo referido a la inversión y el comercio.

Por un lado, el Mercosur quiere impulsar la entrada de vacas, ovejas y aves en la UE, pero ésta tiene dificultades internas para darle a esos productos un arancel cero. La salida que se negocia es el establecimiento de cuotas de ingreso de productos. Otros productos, como los jugos de fruta, también son resistidos por parte de productores europeos. En Europa también entienden que se deben proteger las denominaciones de origen para los productos de calidad. Por ejemplo, son reacios a la entrada de un vino de Borgoña producido en el Mercosur, producto en el que Europa quiere exclusividad. A su vez, existe una política restrictiva de la UE en cuanto a la propiedad intelectual. Por el lado del Mercosur hay cierta tendencia al proteccionismo de industrias “nacientes” como la automotriz, sector que la UE quiere introducir en América. También la UE quiere liberalizar los servicios como bancos y el transporte, y solicita más facilidades para acceder a licitaciones públicas a nivel regional y departamental. Asimismo, hay preocupación por la confusión en el origen de los productos, algo en lo que la UE quiere establecer reglas claras para que los productos chinos que ingresen al Mercosur no se beneficien indirectamente de un acuerdo con el bloque europeo.

El comercio entre la UE y el Mercosur es de 125 mil millones de euros y la inversión de la Unión alcanza los 286 mil millones. “Hay una potencialidad en el libre comercio porque hay 750 millones de consumidores contando ambas regiones", dijo el Embajador. "Son regiones próximas y democráticas, con énfasis en los Derechos Humanos y sociales, por lo que es sorprendente que no exista un acuerdo”.