"La crisis económica europea alimenta los nacionalismos"

Dr. Filipe Vasconcelos en la Universidad ORT Uruguay

Conferencia sobre nacionalismo en Cataluña y Escocia.

El miércoles 26 de junio de 2013 se llevó a cabo en el auditorio de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales la conferencia “Nacionalismo, Democracia y conflictividad: desafíos de Cataluña y Escocia”, organizada por el Departamento de Estudios Internacionales. La ponencia estuvo a cargo del Dr. Filipe Vasconcelos Romão, Investigador del Observatorio de Relaciones Exteriores de la Universidad Autónoma de Lisboa. Según el experto, el nacionalismo es un tema “activo” en Europa porque la crisis económica hizo que surgieran nuevas identidades que cuestionan a los Estados y a la Unión Europea.

Generalmente, al Estado soberano corresponde una nación, explicó Vasconcelos, y no hay movimientos que lo cuestionen. Pero desde el fin de la Guerra Fría hasta ahora este concepto “no es estático” por la creación de organizaciones internacionales como la Unión Europea, y sobre todo con la reorganización de los Estados que dinamizan y transforman su rigidez interna ante la emergencia de las autonomías locales.

España y Reino Unido son estados que cambiaron su estructura interna para dar cabida a identidades locales. En el país ibérico este fenómeno se produjo al terminar la dictadura de extrema derecha de Francisco Franco, que reprimió  los “elementos diferenciales” que existían en Cataluña y Galicia desde el siglo XIX.

Durante la transición a la democracia, en los años 1975-1976, se pasó de un Estado autoritario centralizador a una democracia descentralizada. A raíz de ello, las identidades locales resurgieron y formaron sus propias instituciones autonómicas similares al estado soberano: hoy tienen parlamentos, himnos, banderas, etc. De las 17 comunidades autónomas que hay en todo el territorio español, vascos y catalanes son los que históricamente tienen más aspiraciones nacionales, y conducen un proceso de “autonomización” del Estado español.

En el Reino Unido el contexto de reorganización estatal interna fue diferente porque a diferencia de España la democracia liberal se extiende por siglos. En las islas británicas siempre hubo diferentes nacionalidades como la inglesa, irlandesa, galesa y escocesa. Con su ingreso al Reino Unido muchas naciones como Escocia y Gales perdieron su parlamento. Pero lo recuperaron en 1998 durante el gobierno del laborista Tony Blair, que lanzó un referéndum para descentralizar el poder político.

Cataluña y Escocia presentan, sin embargo rasgos en común. Salvo manifestaciones muy aisladas, la violencia nacionalista no está en el orden del día de ninguna de las dos naciones. Entonces, los fines nacionalistas se alcanzan de manera democrática.

A pesar de ello, tanto el nacionalismo catalán como el escocés “radicalizaron su discurso recientemente”, explicó el experto.  El nacionalismo catalán tiene dos ramas: una de centro-derecha y otra de izquierda republicana. Los nacionalistas catalanes de centro derecha ocuparon el gobierno autonómico desde el 80 a 2003 con Jordi Pujol, un político moderado con fuerte amistad con partidos españoles y el rey de España. Era un período en donde el país ibérico crecía económicamente y había estabilidad política, lo que permitía que el gobierno central transfiriera recursos y competencias como la sanidad y la educación, al gobierno autonómico catalán.

“Pero con la crisis de 2008 los arreglos de autonomía en base riqueza se radicalizaron”, explicó Vasconcelos. Cataluña genera el 18,7% del PBI español y es la región que más aporta en términos absolutos. Sin embargo, la sanidad catalana, por ejemplo, es de menor calidad que en otras regiones más pobres como Andalucía. Así los nacionalistas catalanes entienden que aportan más a España, pero están al servicio de una región más pobre. “El factor de la calidad de vida influye para ganar apoyo a las aspiraciones nacionalistas”, concluyó Vasconcelos.

En Escocia la crisis también alimenta las aspiraciones nacionalistas. Con la recesión europea, las reservas de energía fósil del Mar del Norte se volvieron apetecibles, por lo que los nacionalistas escocés proponen que las reservas pasen a manos escocesas y no vayan a las industrias inglesas, explicó el especialista.

Tanto los socialistas en Cataluña como el Partido Laborista escocés (una rama del laborismo inglés), han bajado su poder político frente al nacionalismo de centro derecha. Para 2015, en Escocia se prevé la realización de un referéndum para ganar la independencia. La posibilidad de separación de Cataluña es “impensable en España porque su constitución es mucho más rígida y no prevé mecanismos de secesión. La constitución británica es mucho más flexible y se adapta a las condiciones de cada nacionalidad”, explicó Vasconelos.

Cataluña es cercana a la integración Europea pero sin España como intermediario. La búsqueda de Europa como un mejor horizonte económico “es una contradicción” porque el continente  “no está mejor que España”, explicó el especialista. Además cada Estado miembro pude vetar la entrada de otro, lo que llevaría a un aislamiento de Cataluña, que siendo la parte más industrializada de España puede quedarse sin Europa y sin España. “Hay una utopía generalizada en Cataluña de que Europa es una salida, pero esta es una crisis que no se resuelve en una sola generación”.